Opinión

26 de julio de 2017 10:13

Jóvenes y democracia


En un par de meses conmemoraremos 35 años desde que Bolivia recuperó la democracia. Los jóvenes bolivianos hemos nacido bajo este sistema y no conocemos más que por libros, películas o historias que nos cuentan nuestros padres y abuelos, aquella época de tortura, censura y muerte de quienes tenían como ideal recuperar algo que es tan poco entendido y valorado por la gran mayoría de nosotros: la democracia. En este sentido vale la pena hacer un análisis del joven boliviano democrático actual, con respecto a la democracia y los valores e instituciones que la misma conlleva.

La democracia va más allá del derecho al voto y a la libertad de expresión. Sin embargo el principal rasgo del joven, y en general de sujeto democrático boliviano actual, es que está enormemente “electoralizado”, y este es un elemento que se continúa transmitiendo a las nuevas generaciones. Si bien el derecho al voto universal es una lucha que debe ser valorada, reducir la democracia a este hecho es contraproducente para una sociedad, ya que perdemos de vista otro tipo de instituciones igual de importantes.

Existen dos elementos esenciales en este sistema que son ignorados por los jóvenes y quizás por la sociedad en general: la participación efectiva en los asuntos públicos y la comprensión ilustrada de los mismos. Se dice que la democracia es “el gobierno del pueblo”, pero ¿realmente estamos ejerciendo el poder que nos brinda este sistema?.

Salvo reducidas excepciones, los jóvenes hoy no participan de la cosa pública y, si bien demandan una diversidad de fuentes de información y se enteran de las noticias más coyunturales del país gracias a las redes sociales, en muchos casos no pasan de leer el título de la noticia o lo que los 140 caracteres aguanten -vía twitter.

En los próximos meses serán las elecciones judiciales y muchos no están informados de la forma en la que se están llevando acabo, ni comprenden su importancia o cómo les puede llegar a afectar y al porvenir del país.

Se nos dice constantemente que los jóvenes somos el futuro del país, sin embargo, ¿cómo podemos crear un mejor futuro si poco o nada nos interesan los asuntos públicos?. No es necesario que todos los jóvenes emprendamos a profundidad en política pero sí que empecemos a participar, involucrarnos e informarnos de los procesos de toma de decisión de las diferentes esferas del Estado. Participar en las socializaciones de las leyes, presupuestos, etc. para conocer a dónde se destinan los recursos del país y entender cómo los mismos nos afectan. Participar de debates, foros o charlas sobre temas relevantes para el desarrollo del país, para de esta forma, con una mejor comprensión del quehacer público, saber lo que queremos y debemos cambiar y mejorar.

Y es que creemos que la cosa pública es trabajo del Estado, pero nosotros también somos el Estado y si no nos responsabilizamos de éste, las cosas por las cuales nos quejamos constantemente no van a cambiar. Hay empezar entendiendo que la democracia es más que votar cada cierto tiempo y tener el derecho a opinar libremente. La democracia también conlleva responsabilidades que todos debemos tomar si queremos construir un país mejor, con mejores gobernantes y mejores políticas públicas. Participar activamente y comprender aquello que está pasando en el país es el primer paso hacia una democracia más fuerte.

Estefani Tapia es estudiante de negocios internacionales en la EPC y Ciencias Políticas de la Universidad Católica Boliviana.

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