Opinión

14 de julio de 2017 11:55

QUERER CREER O VIVIR ENGAÑANDO


Mucha gente, frente a la fuerte crisis estatal de inicio del milenio, apostó por un auténtico cambio. Depositó en el MAS y la figura de Evo Morales un voto de confianza y mucha ilusión en que las transformaciones del Estado y la sociedad serían posibles para vencer formas corruptas de representación política, clientelismo partidario, exclusión, pobreza endémica y mejorar la calidad de nuestra democracia –entre muchos cientos más de aspiraciones ciudadanas. Los procesos electorales hasta el 2014 mostraron en cifras el alto respaldo que se continuaba dando al actual gobierno, sin precedentes equiparables en nuestra historia republicana.

La gente apostó y confió. Se bautizó al desafío: “proceso de cambio”. Y, hoy por hoy, parece necesario un cambio de proceso porque en lo que ha devenido el cúmulo de demandas de mayor y menor envergadura es en repetir a pies juntillas muchas equivocaciones políticas del pasado.

De parte de los gobernantes se podrá decir que negar los evidentes cambios estructurales en el país son muestra patente de lo equivocados que están los críticos y detractores del proceso. Luego de 11 años en el gobierno hay mayor inclusión, menos racismo, mayor participación indígena, leyes a favor de la mujer y contra la violencia hacia ella, muchos menos pobres, lucha contra la corrupción y un crecimiento económico envidiable respecto de los países de la región, soberanía y una abundante lista de logros irrefutables.

Y se podría decir: ¡Es verdad!, sin embargo es una verdad a medias (o a cuartas). En la inclusión social hemos avanzado, evidente, solo que para incluir a unos se excluye a otros (ser del MAS es más importante que la meritocracia en la función pública), ya no se denigra al indio ahora el blancoide o algunos extranjeros son la peste; la gente tiene más platita en el bolsillo –seguro- lo que para muchos significa sumarse a las filas del consumismo capitalista y se ha invertido mucho en infraestructura educativa, canchas de fútbol o coliseos pero no existe correlación proporcional con la calidad y el nivel de educación que se transmite o mejoras sustanciales en la atención y recursos de la salud pública.

Se ha usado al indio como imagen y bandera pero no se respetan sus derechos constitucionales ni el Estado ha asumido efectivamente su presencia para reconfigurar las estructuras del mismo. Los movimientos sociales han sido cooptados o divididos pues no se acepta el disenso y se busca deslegitimar a quien contradiga un discurso oficial. Un presidente indígena no ha hecho al Estado indígena (o indio).

Los niveles de corrupción son alarmantes y cuando se denuncian pareciera que el culpable es el denunciante. El ex Fondo Indígena, el caso Taladros en YPFB, las Barcazas chinas, etc. son hechos escandalosos de corrupción porque hay un sistema institucional que los permite y socapa. 

Nuestras reservas internacionales apenas superan los 10 mil millones de dólares americanos y tenemos créditos con la China y una deuda externa cercana a los 8 mil millones de dólares americanos. Se afirma que somos el país que más crece en la región, pero sólo en porcentaje no en números absolutos (no es lo mismo un 1% que equivale a un mil millones que un 5% que equivale a 200 millones). Toda nuestra economía está basada en la exportación de hidrocarburos y minerales y la renta que eso genera, pero también tiene el sostén de lo ilegal e informal, como el contrabando.

Cuando las cosas se cuentan a medias o es porque uno efectivamente quiere creer en una realidad que no existe (o no es como se la imagina) o definitivamente es más rentable vivir engañando.

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