Opinión

6 de octubre de 2017 11:44

La Petroquímica nacional


LA EMPRESA BOLIVIANA DE INDUSTRIALIZACIÓN DE HIDAROCARBUROS - EBIH (LA PETROQUÍMICA NACIONAL)

Todo país en desarrollo que exporta materias primas, anhela poder contar con las instituciones e instalaciones para que se exporte materia prima con valor agregado. En el caso de hidrocarburos como el nuestro, tener una industria petroquímica.

Coincidiendo con esa tendencia mundial, en la Constitución Política del Estado aprobada el 2009, se incluyó la creación de la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH), empresa autárquica, de derecho público, bajo la tuición del Ministerio de Hidrocarburos y de YPFB.

Las autoridades del sector, mostrando desconocimiento en la materia encomendaron a la flamante EBIH instalar una línea de producción de casas prefabricadas con paneles de PVC y marcos de madera, todos ellos de manufactura venezolana.

Parece que nuestro Primer Mandatario, en una de sus visitas a la Venezuela de Chávez, quedó impresionado por un proyecto similar para solucionar la escasez de vivienda en Venezuela.

A la EBIH, sin ninguna explicación y adelantando este tipo de decisiones en esta industria, se le encomendó instalar una planta en Caracollo. El proyecto no despegó, no se sabe si por falta de materia prima o falta de experiencia. Pero no por falta de fondos porque desde su inicio se le asignaron a la EBIH $us 200 millones, además eran los tiempos en que el Comandante Chávez visitaba el país con frecuencia dejando un generoso cheque en dólares para cualquier proyecto. No se sabe el destino final que tuvieron esos fondos.

A la EBIH se le proporcionaron oficinas en Cochabamba y se determinó que haga petroquímica de segunda transformación, asignándole unos proyectos de garaje como manufactura de tapones para garrafas de gas, conexiones para instalaciones de gas, etc.

Habiéndose arrinconado a la EBIH, se instruyó a YPFB llevar adelante la petroquímica con un proyecto de fertilizantes en el Chapare. Todo el mundo aplaudió la decisión sobre la petroquímica y el proyecto, pero nadie estuvo de acuerdo con la ubicación de la planta en el Chapare.

La empresa estatal rápidamente haciendo uso de decretos de excepción, firmó un contrato con la Samsung para la construcción de una planta de 800 mil toneladas métricas anuales (TMA) de urea y 400 mil de amoniaco. El gobierno, en forma imperial, ratificó que la Planta esté en el corazón del Chapare, en la población de Bulo Bulo.

El destino del 90% de esta producción es para exportación, por tanto, hasta ahora no hace ningún sentido que en vez de poner la planta en Puerto Suárez para abastecer al Brasil -que es uno de los mayores importadores de urea en el mundo- instalemos la planta a mas de 300 Kms. de la frontera.

La planta debía estar concluida el 2015 pero ha sido entregada con casi tres años de atraso porque el suelo del Chapare no es apropiado para instalación de maquinarias pesadas y la construcción tropezó con grandes dificultades. El problema del transporte trató de ser solucionado con la construcción de un ferrocarril de Bulo Bulo a Montero para conectar con el ferrocarril hacia el Brasil y Argentina. En este proyecto lamentablemente además tenemos un cuento chino porque la empresa constructora china ha abandonado nuestro país birlándonos unas decenas de millones de dólares. Hasta la fecha la planta no tiene mercados de exportación asegurados.

Todo lo anterior, está ratificando que una gran idea como la petroquímica y un proyecto excelente como la planta de fertilizantes, si no es manejada correctamente en vez de brindar grandes beneficios, puede convertirse en la fuente de grandes problemas.

En esta nota no se están tratando los proyectos de polipropileno y polietileno, que son materia de un juicio de responsabilidades, cuyos resultados no se conocen hasta la fecha, excepto la destitución de personal jerárquico de YPFB, incluyendo su Presidente.

En gran síntesis, después de 8 años de creación de la EBIH tan solo se tiene una Planta de Amoniaco-Urea en el Chapare, fruto de una decisión política del gobierno. Esa decisión ha atrasado la puesta en marcha del proyecto por más de tres años, elevado la inversión de $us 650 millones a más de $us 800 millones. No se tienen mercados asegurados de urea ni amoniaco.

Por los altos costos que tendrá el poner el producto en los mercados de exportación, la rentabilidad de la planta es muy dudosa. Para todos nosotros la decisión de ubicar la planta en Bulo Bulo sigue siendo un misterio. Los extraños están sorprendidos y azorados que Bolivia instale su primera planta de fertilizantes lejos de su mercado de exportación y en medio del área caracterizada por la producción de coca con destino a la cocaína.

Por todo lo anterior, se puede contestar la pregunta si nos sacaron o nos salimos del mapa de la competitividad. Ni lo uno ni lo otro, no pudimos ingresar al mundo de la competitividad.

Ing. Carlos Miranda es experto en Hidrocarburos.