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Sociedad

4 de octubre de 2017 08:38

Un estudio establece que universitarios, colegiales y adolescentes venden su sangre para subsistir

Los traficantes de sangre compran la unidad del producto sólo a 30 y 70 bolivianos, para luego vender hasta en 1.500 bolivianos.

3 Imagen ilustrativa.

La Paz, 4 de octubre (ANF). – Por la necesidad económica y la precaria situación laboral en que se encuentran, muchos universitarios del área rural, estudiantes de colegios nocturnos y adolescentes que viven en situación de calle venden su sangre para subsistir en la urbe paceña, reveló un estudio del Centro de Capacitación y Servicio para la Mujer (Cecasem).

La investigación, realizada entre 2015, 2016 y parte de 2017, trabajó con 70 jóvenes, divididos en tres grupos. 

El primer grupo fue constituido por universitarios que llegaron a la sede de Gobierno en busca de superación y cuyas edades oscilan entre 19 y 23 años.

El segundo fue representado por jóvenes de 14 a 20 años, que estudian en colegios nocturnos, y el tercer grupo de estudio fue integrado por adolescentes de 12 y 17 años que viven en situación de calle.

De acuerdo al informe final del estudio, el comercio ilegal de sangre se registra con mayor frecuencia en los barrios denominados “populares” de La Paz, como las zonas Garita de Lima y Buenos Aires.

En esos sectores de la ciudad generalmente los “traficantes” de sangre compran el producto a los jóvenes que se ven en la necesidad de obtener recursos económicos por la falta de trabajo o por los bajos sueldos que reciben de sus empleos informales.

Sin embargo, la venta de sangre en Bolivia es considerada ilegal. La Ley 1716 (Donación y Trasplante de Órganos, Células y Tejidos) establece que la sangre no puede ser vendida ni comprada, sino donada. La sanción para los infractores es de ocho años de cárcel.

Tráfico de sangre, una práctica de alto riesgo

La directora ejecutiva del “Hemocentro”- Banco de Sangre de La Paz, María del Carmen García, explicó a ANF que el tráfico de sangre no es un problema reciente y se registra desde 1981.

Sin embargo, aseveró que en los últimos años esta práctica ilegal creció principalmente en algunas zonas de La Paz y también en la ciudad de El Alto, donde proliferaron los “traficantes” que lucrar con la necesidad de los pacientes.

“Es gente muy inescrupulosa que compra sangre y luego la vende por encima del precio (que compraron), quizá unas siete veces más de su valor, sobre todo en las zonas populares de La Paz y El Alto. Nosotros hemos denunciado esta práctica, pero nunca se ha hecho nada”, afirmó.

García calificó de “alto riesgo” este comercio ilegal porque la sangre que se oferta en el mercado informal no cumple con los estándares de calidad y estudios de laboratorio que certifiquen que se trata de un producto “sano” y libre de enfermedades como el dengue, zika, chinkungunya, hepatitis B o C, chagas o VIH-Sida.

“No se puede entregar unidades de sangre que no hayan cumplido todos los estándares de calidad y los estudios para descartar enfermedades transmisibles por sangre, de lo contrario se pone en riesgo la vida del paciente en vez de ayudar. Es una práctica de muy alto riesgo y hay que tener mucho cuidado”, sostuvo.

Según la directora, en esta práctica riesgosa están involucrados incluso médicos que tienen clínicas privadas, enfermeras y técnicos en salud.

“Generalmente en estos casos están metidos médicos que tienen su ‘cliniquitas’, enfermeras y técnicos en salud que andan con sus maletas para sacar sangre a los menesterosos y drogadictos sin cumplir los niveles de calidad. Es un tráfico terrible”, remarcó.

Recordó que hace tres años su dirección denunció dos casos concretos de venta ilegal de sangre, uno en un laboratorio frente al Materno Infantil en Miraflores y el segundo, en una clínica de la avenida 6 de Agosto.

“Con pruebas hemos denunciado a un laboratorio y a una clínica, pero las autoridades no actuaron. Cuando Nela Heredia era ministra de Salud se cerró 147 centros de salud que incurrían en esta práctica por eso se creó los bancos de sangre en cada departamento”, agregó.

Costos

García dijo que los traficantes compran la sangre sólo a 30 y 70 bolivianos, para luego comercializar a un precio extremadamente superior.

Es así que dependiendo del grupo sanguíneo, incluso llegan a vender a 1.000 bolivianos (tipo B) y hasta 1.500 bolivianos (tipo A) una unidad de 450 mililitros. “Son gente extorsionadora que se aprovecha de las necesidades de los pacientes”, agregó.

Explicó que las personas que requieran una donación de Hemocentro no pagan por la sangre, sino por los tratamientos serológicos e inmunohematológicos que los especialistas le dan al líquido para evitar que contenga enfermedades transmisibles y así garantizar una transfusión segura.

El costo por unidad de sangre es de 200 bolivianos para aquellos pacientes que estén internados en hospitales públicos, mientras que para los que provienen de clínicas privadas es entre 250 y 300 bolivianos. Este precio es para cualquier grupo sanguíneo.

“De aquí no sale una unidad de sangre que no haya tenido el 100% de estudios serológicos, cumplimos normas internacionales y nacionales. Hacemos estudios minuciosos para descartar algún tipo de enfermedad y que la sangre que se dé a la persona esté libre de enfermedades y sea compatible y segura”, indicó.

Además, exhortó a la población a donar sangre y precisó que aquellas personas con 18 años cumplidos hasta los 60 y que tengan un peso mayor a 50 kilos pueden “extender el brazo” para evitar que las reservas de Hemocentro se queden vacías.

“Todos pueden donar, todos aquellos que gocen de buena salud”, afirmó.

Mientras, el presidente del Colegio Médico de La Paz, Luis Larrea, señaló que la venta ilegal de sangre debe ser verificada por el Ministerio de Salud para velar por la seguridad de la población.

“El Ministerio de Salud tiene que regular esta situación porque ellos son los encargados de las trasfusiones (…) lo que la gente necesita es sangre segura y si compra de forma clandestina pondrá en riesgo” su salud, aseveró.

Por su parte, el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de La Paz, coronel Jhonny Aguilera, dijo que se investigará el comercio ilegal de sangre, ya que aseguró que esta práctica es un delito.

“La transferencia de sangre sin autorización es un delito y un riesgo, porque se pueden transmitir enfermedades. No se puede comercializar ningún tipo, la sangre se dona y no se puede venderla porque también es una forma de trata de personas”, añadió.

/MLA/ELCA/


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