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Politica

9 de octubre de 2017 15:00

Mujeres e indígenas en el proceso democrático

La incoporación de la mujer a la vida democrática fue sucediento lentamente. En los últimos años es cuando muestra mayor notoriedad en los distintos niveles de la escena política, pero aún falta un mayor empoderamiento.

Final Foto: Ministerio de Comunicación.

La Paz, 9 de octubre (ANF). -  Las mujeres y los indígenas tienen una participación activa en el proceso democrático del país, que cumple 35 años este 10 de octubre, aunque en los espacios de decisión, en buena parte de este periodo, estaban invisibilizados.

Muestra de ello, en el caso específico de las mujeres, es su participación en el legislativo boliviano; al iniciarse el período democrático en 1982 sólo tenía en sus filas a dos senadoras y a una diputada.

Esta situación cambió en los últimos años con la promulgación de la nueva Constitución y otras normas que garantizan su participación, la cual fue en ascenso también en la década precedente.

Es así que en la actual Asamblea Legislativa Plurinacional –según los datos oficiales de la Vicepresidencia– el 45.5% del senado está constituido por mujeres y el 51.54% de la Cámara de Diputados, también, por personas de sexo femenino.




Fuente: Vicepresidencia

Con estas cifras, Bolivia se convirtió en el segundo país en el mundo donde las mujeres tienen mayor participación en el congreso, después de Ruanda.

La participación paritaria de las mujeres también alcanzó a otros niveles de Estado. Mónica Novillo, directora de la Coordinadora de la Mujer, explicó que en el Órgano Judicial hay un 43% de representación de mujeres; en las asambleas departamentales, aproximadamente 45%; y en los concejos municipales, un poco más del 53%.

Mientras en el Gabinete ministerial–según una publicación de enero pasado en el periódico Cambio– desde 1825 hasta el 2005 fueron nombradas sólo 23 ministras, en los últimos 11 años, hubo 47 ministras.

“Entonces estos datos muestran que las mujeres han roto los límites que estaban definidos para su participación en espacios de decisión y ahora esa participación se consolida no solamente como parte de las organizaciones políticas, sino de la propia estructura de la toma de decisiones”, dijo Novillo a ANF.

Los indígenas y su participación en el Estado

La participación indígena registró un panorama similar; por ejemplo, del Parlamento de 1982, que sólo tenía a cuatro de los 157 legisladores autoidentificados como indígenas, la cifra creció efectivamente en la última década.

Según los datos de la Vicepresidencia se destaca que el 51.81% de los legisladores nacionales se autoidentifica como indígena, es decir, 85 de los 166 que conforman ahora la Asamblea Legislativa Plurinacional.


Fuente: Vicepresidencia


Fuente: Vicepresidencia

El exviceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, afirmó que en un primer momento, con la llegada del gobierno de Evo Morales y la posterior promulgación de la nueva Constitución, “se ha alcanzado la cúspide del reconocimiento de los derechos indígenas”, aunque luego “a partir de 2010, en términos bastante severos, se produjo una situación regresiva”.

A decir del gobierno “revisando la historia, en este proceso de revolución democrática y cultural es donde más ganaron y más oportunidades tuvieron el movimiento indígena y las mujeres”, tal como destacó el año pasado el presidente Evo Morales en su informe de 10 años de gestión.

Asignatura pendiente

Las mujeres, en las cifras principalmente, ganaron mucho espacio, pero ahora enfrentan otro problema que va más allá de la representatividad numérica: la violencia y acoso político.

Este problema “surgió precisamente a partir de la presencia de las mujeres en los espacios de decisión, (…) lamentablemente junto al incremento de la participación y presencia de las mujeres en esos espacios, también se ha incrementado la cantidad de situaciones de violencia y acoso político. Todas estas situaciones ocurren a vista y paciencia de los dirigentes de las organizaciones políticas”, lamentó Novillo.

Entonces, según Novillo, hay que responder a la brevedad posible para resolver esta dificultad y acabar con estas situaciones de acoso y violencia política, que están viviendo las mujeres en diferentes niveles de Estado, es decir nacional, departamental y municipal.

Remarcó que en nuevas normativas se debe hacer énfasis en este tema para prevenir y sancionar los comportamientos violentos hacia las mujeres en las organizaciones políticas.

Sin embargo, pese a esa situación, “las mujeres no sólo están transformando las agendas políticas, sino la forma como se vive y se practica la cultura política”, manifestó Novillo. Aunque otros sectores de mujeres no comparten plenamente esta postura de la Coordinadora.

“Representación aparente y confusa”

María Galindo, líder de la organización “Mujeres Creando”, consideró que la presencia femenina en la representación política del país es sólo “mera cuota biológica sin un contenido ideológico que realmente represente la condición de las mujeres”.

“Entonces yo creo que las mujeres en Bolivia no tenemos representación política. Lo que tenemos es una aparente y una confusa representación basada en el hecho biológico de que son mujeres”, insistió.

Incluso señaló que el país está en una “democracia basura” en el que sólo predomina el monopolio de los partidos políticos, sin acceso real a la representación política femenina.

Por tanto, “las mujeres no hemos accedido a la representación política en Bolivia porque los partidos políticos son estructuralmente patriarcales, son entidades estructuralmente caudillistas y las mujeres que están en la política, dizque a nombre de las mujeres, (sólo están para) defender a los caudillos y a los patriarcas de sus partidos”, agregó.

¿Derechos indígenas en retroceso?

Más allá de la representación política, los derechos de los indígenas en general han tenido amplio ejercicio y reconocimiento en el país, una vez que entró Morales al Gobierno, pero –según Almaraz– en un segundo momento del actual Gobierno todo cambió.

Esto quiere decir que “curiosamente se ha producido un denso proceso de desconocimiento fáctico desde el Estado de los derechos reconocidos anteriormente (…) y esto es identificable a partir de 2010 (…) en términos bastante severos, en una esta situación regresiva, pero no todavía en el plano abstracto normativo, sino en el plano concreto de varios hechos y de los cuales el más significativo fue el conflicto del TIPNIS, donde se violaron derechos específicos de indígenas, inclusive sus derechos humanos básicos como ocurrió en la represión de Chaparina”, apuntó.

/ELCA/FC


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