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La Paz

1 de septiembre de 2017 12:51

Aparapitas sufren por el conflicto gremial, sus ganancias se redujeron al mínimo

Los aparapitas viven al día y sus ganancias son de las mercaderías que trasladan de los depósitos de las comerciantes. Por carga cobran en cinco y 20 bolivianos, pero con el conflicto, sus ingresos bajaron y no les alcanza ni para almorzar.

5 Un aparapita en busca de trabajo en un centro de abasto de La Paz. Foto: ANF

La Paz, 1 de septiembre (ANF).- Con una soga y un mantel de tocuyo, don Juan de 56 años, de oficio aparapita, busca incansablemente “una carrerita” entre algunos comerciantes que salieron a vender en la Isaac Tamayo en La Paz, pero su búsqueda es en vano, no hay encargos y esa escena se volvió común desde que las vendedoras iniciaron su protesta en rechazo a la carnetización hace cuatro semanas.

El hombre no se rinde, sobre todo al recordar que debe mantener a su esposa e hijo que va al colegio. En ese afán, va a preguntar a algunas de las vendedoras de galerías de la Tumusla y para su suerte, una de ellas le encarga llevar una mercadería de pantalones jeans hasta la Illampu, por ese trabajo cobrará cinco bolivianos.

“Ya es un mes de estos problemas. Nosotros vivimos al día de nuestro trabajo llevando y trayendo bultos. Ahora no hay plata, ni para el almuerzo ni siquiera para la carne ni  para el pan alcanza. Con lo que gano me compró para mi esposa y mis wawas, pero no hay plata porque no están saliendo a vender”, relata don Juan a ANF.

El hombre dice que migró desde Potosí, cuando fue despedido de una mina y hace siete años que se gana la vida llevando mercadería de los depósitos hasta los puestos de venta, y viceversa. La mayoría de sus empleadoras afirma que son de la Tumusla, Eguino, pasaje Ortega, puente Vita, pero que ahora no lo contratan por las medidas de presión que ejercen.

Afirma que desde que se iniciaron las movilizaciones, hace un mes, sus ganancias se redujeron al mínimo, llegando a ganar por una jornada completa alrededor de 10 bolivianos, cuando antes del conflicto sus ganancias eran de 50 a 70 bolivianos y un monto mayor los fines de semana. 

“Dice que tienen conflictos con la Alcaldía y (aunque) no es problema de nosotros, igual nos está afectando porque no hay trabajo, no hay plata. Apenas estamos ganando 10 bolivianos todo el día y si vamos a los mercados a ayudar tampoco hay trabajo porque dicen que  hay bloqueo en Río Abajo y no están llegando productos”, expresa.

La preocupación para Juan es mayor porque a diario debe gastar cuatros bolivianos en pasajes, ya que vive junto a su familia en El Alto. La mayoría de las veces se queda sin comer para llevar pan a su hogar.

“Mi esposa no trabaja, cuida a mis nietos. Antes vendía, pero está enferma y ahora yo tengo que dar recreo a mis hijos y venir desde El Alto y no hay plata, no hay”, explica.

A sí como Juan, varios aparapitas caminan sin rumbo por la Tumusla, Eguino e Isaac Tamayo en busca de “una carrera”, como llaman estos hombres que a diario ejercen este oficio.

Roy, un aparapita joven, está sentando junto con otros compañeros de trabajo en una de las galerías cerradas de la Tumusla y asegura que las consecuencias son duras, sobre todo de aquellos cargadores adultos y de la tercera edad que no consiguen ganar ni un peso al día por falta de encargos.

“Nosotros trabajamos desde las 05:00 de la madrugada recogiendo las mercaderías que les llega a los vendedores, pero ahora no hay nada siempre. Lo más grave es que los más mayores ya no ganan nada porque sus caseras están en las marchas”, dice.


UNO DE LOS APARAPITAS EN UNA CARRERA EN LA ISAAC TAMAYO

Isaac Tamayo, punto de encuentro de aparapitas

La gran mayoría de los aparapitas se reúne en la calle Isaac Tamayo para compartir sus penas, la mayoría siempre está acompañado de una pequeña bolsa repleta de hojas de coca porque aseveran que les hace olvidar sus tristezas y les calma el dolor de sus espaldas porque casi siempre llevan las pesadas cargas.

Uno de ellos, tímidamente, explica que su ganancia se fija por el tamaño y el peso de la mercadería, además de la distancia que deben recorrer.

“Si el bulto es pequeño cobramos cinco bolivianos, pero si es grande, pesado y hay que llevar lejos nos pagan 10 bolivianos. A veces tenemos carreras donde llevamos como un kilómetros nos pagan 20 y 50 bolivianos”, indica.

Ante la escasez de “carreras” en esa zona comercial, muchos optan por ir a los centros de abasto para ofrecer sus servicios, aunque no todos tienen la suerte de ganar algunos pesos porque la demanda en ese sector se redujo.

Pese a que las comerciantes retomaron sus ventas este viernes, los encargos son pocos, dice uno de ellos, ya que la gran mayoría de las vendedoras no renovó sus mercaderías por los conflictos que se desarrollan desde hace un mes. Sin embrago, guardan la esperanza para recuperar sus ingresos esta jornada y el sábado que habrá comercio y  subsistir la próxima semana, ya que los gremialistas anunciaron más protestas y la radicalización de sus medidas de presión en rechazo a la carnetización que impulsa la comuna.

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