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8 de junio de 2017 16:29

Fundación Arco Iris crea Solidatón para continuar con la ayuda a niños y jóvenes en riesgo

La Fundación Arco Iris cuenta con 8 hogares y 15 proyectos que anualmente acogen y atienden a más de 6200 niñas niños y jóvenes.

DSC_7054 Fundación Arco Iris.

La Paz, 8 de junio (Agencia de Noticias del Desarrollo, AND).- Con el objetivo de generar recursos que permitan socorrer de forma constante y sostenible a la niñez y adolescencia que se encuentra en situación vulnerable como consecuencia de orfandad, abandono, vida en la calle, extrema pobreza o que sufren distintos tipos de violencia, el RP José María Neuenhofer, creador de la Fundación Arco Iris (FAI), creó la “Solidatón, un arco iris de esperanza”, campaña que a partir de hoy buscará sensibilizar al sector empresarial, institucional, gubernamental y a la población en general para contar con su apoyo económico. El objetivo es recaudar medio millón de dólares (tres y medio millones de bolivianos).

La Fundación Arco Iris cuenta con 8 hogares y 15 proyectos que anualmente acogen y atienden a más de 6200 niñas niños y jóvenes.

Se trata de una reconocida institución que orienta su atención bajo tres componentes: Proyectos Sociales, con los cuales apoya a la niñez en situación de desventaja mediante 15 proyectos, entre ellos, hogares de acogida, centros infantiles y otros. Los Proyectos de Salud que prestan atención en servicios médicos, especialmente a los niños de y en la calle y a la población de escasos recursos. Por último, las Unidades Productivas que son espacios de capacitación e inclusión laboral. Todas obras del RP José Neuenhofer, un religioso que llegó a Bolivia hace  24 años.

La “Solidatón, un arco iris de esperanza” está destinada a beneficiar a los 15 proyectos y 8 hogares que atienden a los niños y jóvenes. La cruzada fue lanzada oficialmente en conferencia de prensa y al momento cuenta con importantes aliados en diferentes áreas, ciudadanos e instituciones comprometidos en colaborar con el Padre José para que esta gran causa no interrumpa su trabajo por falta de recursos económicos. La campaña culminará el 25 de junio con una jornada de Solidatón, en la que participarán grupos musicales y de entretenimiento.

La Solidatón espera generar un grado de sensibilidad para que ayude a la FAI a continuar con sus servicios a la población que más lo necesita, y posibilitar que los sueños de los niños, niñas y adolescentes,  que viven en situación de desventaja no permanezcan en las calles y más bien les permita tener un futuro mejor, sostuvo Jorge Toledo, Director Ejecutivo de Fundación Arco Iris.

Los organizadores de la Solidatón ya iniciaron con la campaña de recaudación a nivel empresarial e institucional. Así también, desde hoy y hasta el 25 de junio tienen planeadas diversas actividades de recolección de fondos, tal es así que  jóvenes voluntarios saldrán a las calles con latitas a solicitar aportes hasta el día de la Solidatón. La población también puede hacer su aporte en dos cuentas: 4010846161 (en Bs) y 4010897088 (en $us) del Banco Mercantil Santa Cruz.

Reinserción a la vida

La FAI trabaja con 15 proyectos y 8 hogares que benefician aproximadamente a 6.200 personas cada año, en su mayoría menores de 18 años, a quienes da un apoyo integral que -en muchos casos- incluye techo, alimentación, educación, atención médica, tratamiento sicológico, rehabilitación social,  capacitación e incluso inserción laboral.

“Sin embargo, más que números fríos nuestro éxito y satisfacción se mide en lo que representa salvar una vida, en hacer que algún niño o niña  o adolescente que vive en la calle, o que estaba inmerso en el robo, la inhalación o la prostitución, en un tiempo determinado y a través de un proceso llegue a buen puerto y se inserte positivamente en la sociedad”, manifestó Jorge Toledo.

El Padre José Neuenhofer creó la Fundación Arco Iris en 1994 como un proyecto solidario, inicialmente compuesto por dos hogares para infantes y adolescentes desprotegidos. Hoy -después de 23 años- esta labor ha crecido y se ha ido estructurando de forma preventiva, conforme avanza la problemática de las personas vulnerables, con el propósito de brindar una mejor vida y futuro a los beneficiarios.

Un hogar para todos – Una familia para muchos

Por esta razón la FAI, entre otros, se ocupa de dos centros de acogida para menores huérfanos o cuyos padres están privados de libertad; una para niños (Casa Esperanza) y otras para niñas (Hogar Obrajes).

Además es responsable de tres Centros Integrales (Betania, Periférica y Casa de Paso) que tienen guardería y brindan apoyo escolar, actividades recreacionales, deportes, salud, acogimiento familiar y alimentación nutritiva; ofreciendo protección y desarrollo óptimo, al mismo tiempo, de transmitirles valores a los pequeños que viven en extrema pobreza o que sus padres trabajan o duermen en la calle.

Para los jóvenes la FAI tiene los Centros Juveniles en dos zonas de alto riesgo, donde reciben formación y capacitación que les permita mejores oportunidades de vida y orientación para evitar las pandillas y los vicios.

A estas obras sociales se suman otras como la “Casa Refugio”, hogar que acoge a madres adolescentes embarazadas, víctimas de violencia y abuso sexual, que encuentran en Arco Iris su hogar y su familia, junto a sus pequeños hijos. Y el programa “Ex Beneficiarios”, creado para acompañar en su proceso de independencia a quienes por la edad (18 ó19 años) dejan los hogares de la Fundación, respaldándolos en sus primeros pasos tal como lo haría una familia.

Un oficio para la independencia

También están las “Unidades Productivas” en áreas como panadería, pastelería, carpintería, artesanía, textiles y metal mecánica, que se convierten en espacios de formación técnica e inclusión laboral para algunos de los chicos y chicas de los hogares, que además les permiten generar recursos. Adicionalmente, otros beneficiaros pueden seguir las carreras de su elección, en institutos y universidades, con el apoyo económico y becario de Arco Iris.

Asimismo figuran los proyectos “Apoyo Familiar” y “Apoyo a los Niños en la Calle”, el primero destinado a brindar auxilio a familias que viven en extrema pobreza, quienes tienen acceso a guarderías, programas de alfabetización, apoyo escolar, servicio de atención médica, sicológica y pedagógica; y el segundo consignado a realizar actividades constructivas y talleres para niños y jóvenes de las calles –en La Paz y El Alto– con el objetivo de ayudarlos a dejar las drogas y a salir del círculo de la criminalidad y, por el contrario, ofrecerles mejores oportunidades en su vida futura.

Finalmente, la Fundación cuenta con el Hospital Arco Iris, creado con el propósito de  resolver el problema de atención médica para niños y niñas que están bajo su protección y de personas que viven en extrema pobreza, además de toda la población. Este nosocomio opera bajo un  sistema solidario que permite su sostenibilidad en el tiempo y ofrecer servicio gratuito en beneficio de los pobres.

Historias motivadoras

En este afán de apoyo permanente a la niñez y juventud vulnerable, la Fundación Arco iris tiene varias historias gratificantes y motivadoras que contar, entre ellas la de una pequeña huérfana que hace 12 años fue acogida por uno de los hogares de la institución, donde permaneció hasta salir bachiller, y hoy es una empresaria próspera y dueña de una red de ferreterías en La Paz.

De igual modo, una adolescente cobijada por Arco Iris, a quien ayudaron a salir de la prostitución, el consumo de inhalantes y la delincuencia, que actualmente es una persona que encaminó su vida, conformó su familia  y es una madre dedicada de cuatro hijos que genera sus propios recursos mediante el comercio.

Así también, una niña huérfana que ingresó al Hogar de Obrajes a los tres años, que siendo una joven y con mucho esfuerzo estudió inglés y hoy, a sus 21 años, está cursando la carrera de Ingeniería de Madera en Alemania, donde además ya aprendió el idioma.

Entre los varios casos de éxito también se destacan los varones, uno que se reinsertó profesionalmente en una empresa de telefonía celular, otro joven que se ha convertido en educador del hogar Casa de Paso y uno que es el jefe de una de las Unidades Productivas de la Fundación, la de panadería. “Son vidas que nos inspiran. En estos 23 años son innumerables los casos de niños, niñas y adolescentes que hemos ayudado a salir adelante, sólo necesitaban una oportunidad”, señala Toledo.

/Agencia de Noticias del Desarrollo/


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